sábado, 3 de agosto de 2013

Las batallas de la lactancia


“… como una gota de agua
que en otra gota descansa”
Gabriela Mistral
Blanca Nieve en la casa de los enanos



 Hay madrugadas en la que despierto en medio de la oscuridad sintiendo que mi hijo busca mi pecho.  Ahí en ese mismo momento siento mi respiración profunda, el resuello de mi hijo mamando y el calor rodeando y protegiéndonos. Puedo sentir en mis manos las palpitaciones que la vida hoy ha querido regalarnos. Siento en mi pecho el líquido imperturbable que emana generoso y mágico obsequiándonos un minuto más de plenitud. Amamanto y siento que soy poseedora de un gran privilegio, amamanto y tomo conciencia de que en los días que corren la lucha que involucra el amamantar no es fácil de enfrentar.

Como la de muchas, mi primera historia de lactancia fue tortuosa.  Me dolió en lo más profundo de mi alma cuando el pediatra me dijo que debería darle leche de tarro porque mi hijo no engordaba.  Me dolió no tener ningún apoyo de las mujeres que me rodeaban porque ellas mismas pensaban que la leche de tarro era lo mejor.  Así, en medio de mi desinformación y mi falta de apoyo decidí seguir mi instinto casi de forma clandestina, y continué luchando por amamantar a mi hijo. Conseguí en ese momento una lactancia mixta.  Llegado el año, factores desgraciados y exteriores conjuraron para que el destete se diera.  ‘Ya esta grandecito’ dijeron también.  Procuré, casi sin saberlo, que el proceso fuera lo más respetuoso para mi bebé. Pero no lo fue para mí. El dolor aquel aún lo siento. Recuerdo la última vez que mi bebé tomo de mi pecho y del diálogo que ambos establecimos para entender las circunstancias por las que debíamos pasar.  En su corta edad entendió como un sabio lo que yo no pude entender.  Por aquél entonces yo sé que mi historia extravió un gran hito de equilibrio. Mi leche se secó y algo en mí se marchitó. 

Mi segunda lactancia se inició conmigo revestida de mucha más confianza. Así lo sentía yo. Sin tanto dolor, sin tanto temor, con mi experiencia previa. Me sentía verdaderamente como un manantial de leche blanca, de oro líquido.  Pero vino nuevamente la pediatra a decirme que mi niño no estaba subiendo de peso y que nuevamente debería darle leche de tarro.  Todos mis brujos y flores marchitas salieron para mi espanto. Golpe certero contra mi autoestima. En ese mismo instante también acudieron pronto mis cucos de tener que volver a trabajar.  No sé cómo no bajé la guardia.  No quería perder la lactancia y no dejaría que nada me detuviera como lo hice la primera vez.  Libré una nueva batalla tan difícil como las otras. 

Hoy en día, creo que amamantar es un verdadero privilegio.  Hoy una mujer que amamanta de forma consecuente con su ser interno y su sentimiento maternal es una mujer que ha logrado concientizar la sabiduría de su cuerpo femenino y ha logrado mantenerse y nadar contra corriente. Corriente muy fuerte por cierto. Pero la tozudez y la determinación femenina no siempre son factores suficientes y no siempre habrá mujeres que tengan tan claro lo que significa la lactancia.  A veces la cultura viene con sus plásticos, sus horarios laborales estrictos e inflexibles, con leches fáciles de preparar y sus ideas de ‘hacerte la vida más fácil’, con sus ideas de mujer independiente y niño autónomo ojalá a semanas de vida.  Estas ideas son más fuertes y condicionantes frente al escaso apoyo que tenemos en general.  La verdad es que es difícil desenredarnos de tanta idea preconcebida que descalifica nuestra naturaleza y nuestra leche. ¡Desde nuestras bisabuelas, abuelas, madres llevamos años viviendo con estas ideas! En estas condiciones se inician nuestras lactancias que se vuelven caminos difíciles y que no todas logramos concretar. 

A veces me pregunto por qué se ha desacreditado tanto nuestra leche.  Un alimento que no sólo protege al bebé y a la mujer de numerosas enfermedades, si no que tiene un sinfín de ventajas y beneficios para todo el mundo, es un verdadero regalo que cada mamá e hijo debería disfrutarlo a destajo.  Asimismo, la lactancia representa un hito importante dentro de la sexualidad femenina y creo que debería ser un firme derecho que todas las mujeres debemos reivindicar y que esta sociedad –si quiere catalogarse de civilizada- debe reconocer, apoyar y promover. La creación de redes de apoyo, el mejoramiento de la asistencia profesional que las madres embarazadas y lactantes reciben, y por sobre todo la educación que recibimos las mujeres desde niñas deberían ser por lo menos prioridades en las políticas públicas que ayudarían a que amamantar fuera un derecho y no una batalla cruenta como las que nos toca enfrentar hoy en día.

Cierro los ojos y observo mis madrugadas, mi sensación se preña y siento mi pecho lleno y la vida misma transcurre en ese minuto de inspiraciones desbordadas: con mi hijo al pecho y el abrazo de su hermano. Mis lactancias no fueron fáciles porque mi ser mujer se formó en una sociedad que siempre descalificó y pisoteó eso mismo, mi ser mujer. En algún sentido mi tozudez me ayudó para que la batalla de mis lactancias me hiciera sentir hoy el gozo y el privilegio que tengo de poder amamantar. Pero los depredadores siguen al acecho: mi hijo tiene casi dos años y ya tengo recomendaciones de destete.  La lucha debe continuar. Continuar porque en este mundo cada día debe haber más mujeres e hijos que puedan disfrutar sin luchas, sin temores y sin tabúes de lo que les pertenece por excelencia: el contacto y la leche materna.  



miércoles, 31 de julio de 2013

Entrevista a Guadalupe Trueba Segunda Parte: "(..) no hemos sabido emplear inteligentemente el conocimiento, la tecnología y los sitios para mejorar la salud del nacimiento"


(Leer la Primera Parte AQUI)

Guadalupe Trueba aplicando la Técnica del Reboso en la labor de parto
 “(…) no hemos sabido emplear inteligentemente el conocimiento, la tecnología y los sitios para mejorar la salud del nacimiento y lejos de mejorar la salud integral de las mamás, sus bebés y sus familias, hemos lastimado inmensamente a estas generaciones y hemos interferido en la fisiología del parto.”



12.   En tu opinión: qué es lo que está ocurriendo en el momento actual con la fórmula estricta que se empeña en establecer nuestra sociedad embarazo +hospital+ginecólo/matrona+maternidad?
Que ha sido un desastre… que no hemos sabido emplear inteligentemente el conocimiento, la tecnología y los sitios para mejorar la salud del nacimiento –que es lo que se deseaba- y lejos de mejorar la salud integral de las mamás, sus bebés y sus familias, hemos lastimado inmensamente a estas generaciones y hemos interferido en la fisiología del parto.

13.   ¿Qué es para ti la idea de “violencia obstétrica”?
No quiero emitir una opinión.  Tan solo indicar que es bueno que se esté legalizando y exista información para orientar a las mujeres… Ahora habrá que sensibilizar al profesional de salud y comenzar por que trabajen en condiciones distintas a las que son obligados a trabajar. Sobre todo en la medicina institucional.

14.   ¿Por qué crees tú que debería existir una doula en la vida de cada mujer y niño que viene a este mundo?
Porque ayuda a la mujer a parir o mejorar las condiciones en las que tiene que parir y la acompaña en las buenas y en las malas.

15.   ¿Cuál es la diferencia entre una partera y una doula?
La doula acompaña a la mujer en el parto; pero no realiza ninguna actividad que corresponde a la partera…. que es quien asiste el nacimiento.
Pregunta también muy importante, porque muchas mujeres confunden la labor de la partera con la labor de la doula. Es necesario educar e informar de la diferencia.

Se puede ser partera y doula, pero no dulear el parto que se está asistiendo; y se puede ser doula y partera, pero no asistir el parto en el que se está duleando.

La doula está al lado de la mujer en el parto para hacer su trabajo de doula y está incondicionalmente a su lado no al servicio del personal de salud que atiende el nacimiento.

16.   En tu visión, cuál es la misión real que tiene una doula en nuestra sociedad?
Apoyar a las mujeres en el parto para que logren un nacimiento satisfactorio de sus hijos… y ser un ejemplo a seguir para quienes rodean a la mujer en el parto porque muestra el respeto que merece la mujer que está dando a luz.

17.   Cuéntanos ¿cuáles son los momentos más altos de tu labor? ¿Y cuáles serían los momentos más bajos?
Son 40 años y han sido de grandes satisfacciones, pero también de muchas decepciones… impotencia en muchos nacimientos, grandes logros en otros… pero principalmente el cariño con el que te recuerdan las mujeres a quienes has acompañado en el parto… los pequeños obsequios como cartas, fotos, testimonios de lo que significó mi presencia para ellas… Cuando las encuentro en la calle y le dicen a su hijo… ella fue quien me ayudó cuando tú naciste…. Cuando te buscan 25 años después para que su hija embarazada asista al curso y te invite al parto… Tantas y tantas que me tienen enamorada de esta profesión.

18.   ¿Cómo lo haces personalmente para sobrellevar los altos y bajos de tu labor y la tremenda lucha que enfrentas?
Sabiendo que en cada nacimiento, tú presencia ha hecho la diferencia para que esta mujer lo recuerde con gran satisfacción y orgullo.

19.   ¿Cuáles son los cambios favorables que has visto durante toda tu carrera en torno al parto y nacimiento de los seres humanos?, Cuáles serían los retos o donde se proyectan las luchas para seguir trabajando?
Cambios ha habido muchos… y retos, seguirán a lo largo de lo que me resta de vida. No habrá un momento en el que deje de luchar por un nacimiento digno, bello, grandioso. Por lo que representa para la vida de cada madre, cada bebé, cada papá y cada familia.



20.  ¿Sientes que has plantado un dátil en el desierto? Comerás de esa fruta algún día?
Ya la he comido muchas veces y la seguiré comiendo. Pero sin pretender que el sistema cambiará en unos cuantos años… Perdimos mucho por habernos dormido en nuestros laureles!!!

21.   ¿Cómo ves el auge de las doulas en Latinoamérica?
Difícil, porque nadie las quiere!!!  Son una figura que hace que se “tambalee” el sistema convencional y con el poder absoluto del personal de salud… Su presencia es una amenaza para la institucionalización de la medicina… Creo que muchos médicos y enfermeras se preguntarán: ¿cómo alguien con tan poca preparación puede tener mejores resultados que yo que tengo este título?... ¿porqué las mujeres se sienten tan agradecidas con ellas en lugar de agradecer las horas que me pasé a su lado cuidando la salud de ella y su bebé?
Por otro lado el auge puede ser grandioso, pero habrá que luchar contra el sistema día con día. Nada será mágico.

22.  La formula a mi parecer es que las mujeres tomemos conciencia de nosotras mismas, que haya un empoderamiento femenino es prácticamente una urgencia.  En este contexto ¿qué significaría para ti la palabra esperanza?

Que todo lo que sube baja y que cuando se toca fondo, se comienza a ver la luz. Tengo tanta fe en el cambio, que si no fuera así, ya me hubiera retirado de esta profesión.



Muchas gracias querida Guadalupe por tu tiempo, por tu entrega y por el cariño vertido en cada una de tus palabras, las cuales estoy segura servirán para que cada vez más mujeres tomen conciencia de su cuerpo, de su sexualidad, de su maternidad, de sus hijos.

lunes, 29 de julio de 2013

Entrevista a Guadalupe Trueba: “Si las mujeres supieran lo importante que es parir, no sería tan fácil convencerlas de que lo que requieren es la tecnología.”



Conocí a Guadalupe en un curso de formación de doulas que impartió en Santiago, en conjunto con Pascale Pagola y de inmediato supe que sería un curso transformador.  Llevaba yo un tiempo buscando toda la información que pudiera obtener para convertirme en doula y por supuesto un curso en el cual pudiera formarme.  Y en este encuentro encontré mucho más que eso.

Guadalupe Trueba es Educadora Perinatal certificada por Lamaze International y  por la Universidad Nacional Autónoma de México.  Académica de la Especialidad en Educación Perinatal de Universidad Anáhuac, miembro del Consejo de Educación de Lamaze International y Birth Doula Trainer acreditada por DONA International.  Con 40 años de experiencia como educadora para el parto y doula, habiendo educado a más de 4900 parejas para el parto normal y haber apoyado como doula a más de 1900 parejas, es así mismo especialista en apoyo para el parto en agua en más de 160 nacimientos.  En el año 2012 recibió el Premio Penny Simkin Award, como reconocimiento al trabajo y esfuerzo en la difusión y fortalecimiento de la doula en el mundo. La página web de Guadalupe es http://www.experiencia.mx/

Guadalupe es una mujer delgada, de rasgos finos y elegantes.  Su mirada profunda deja entrever siglos de experiencia femenina y de una sabiduría exquisita. Su candidez y sencillez hacen sentirse inmediatamente como en casa, y un abrazo de ella, Ah! un abrazo de  ella resulta ser como el arrullo materno que todos anhelamos en la vida. Su presencia invita a la tranquilidad y al empoderamiento y para nosotras las mujeres debe de ser un deleite poder parir en su compañía.  Me dan ganas de volver a embarazarme y poder invocar su ayuda en mi parto, pero más aún, su aura me dice a mí que su labor es una invitación sincera y estimulante a nacer con ella.  

Sin más preámbulos, les dejo la entrevista que muy amablemente concedió a Sermamá Serconciencia. Que la disfruten!

 1.       ¿Qué es una doula?¿Cuál es el trabajo de una doula? ¿Cómo asiste una doula a una mujer durante el trabajo de parto?
 La doula es una mujer que acompaña a otra en el parto. Su trabajo es que la mujer tenga un recuerdo memorable del nacimiento de su hij@ y favorecer un entorno que se lo permita – íntimo, respetuoso, seguro, cálido, confiable y tranquilo. La asiste con mucho amor y desde el momento en el que la mujer necesite este acompañamiento. Es la memoria de la mujer; le recuerda lo que ella deseaba del parto y comentaron en la o las entrevistas previas al nacimiento.

2.       ¿Qué es ó que involucra un parto natural? Y cuál es la diferencia con lo que se entiende como “parto humanizado”?
El parto natural es un parto no medicado y no intervenido… el que de forma natural se desarrolla hasta el nacimiento del bebé por vía vaginal.

A diferencia del parto humanizado, el parto natural, puede asistirse de forma irrespetuosa para la mujer y el proceso mismo. El parto humanizado es en el que prevalece el respeto por la mujer, sus deseos y necesidades y considerando no solo la salud física, sino la salud integral de ambos protagonistas –mamá-bebé- quienes se verán afectados por el modelo de atención del nacimiento.

Existen a mi parecer, tres modelos de atención… El modelo de la obstetricia –en el que se medicaliza el parto; se considera que debe ocurrir en una clínica u hospital y con la utilización de la tecnología médica disponible; sea o no normal. En general atendido por el médico; más sin embargo hay que considerar que hay parteras que “medicalizan” el parto…

El  modelo de la partería –en el que se atiende la salud integral de la mujer y su bebé; se utiliza muy poca o nula tecnología médica y es un parto centrado en la familia
Hoy día está comentándose más y más del modelo basado en la fisiología del parto –y que bien sea atendido por el médico o por la partera, lo que prevalece es el respeto a la fisiología del evento. No intervenir ni medicalizar si no está justificado. Y que los protagonistas son la mujer y su bebé. En el nacimiento, se proporcionan a la madre todos los medios disponibles, para que de a luz de forma normal, natural y saludable. Además de respetar la continuidad del parto y que es el no separar a la mamá de su bebé para favorecer la fisiología del post parto, y favorecer el vínculo y la lactancia.

3.      ¿Por qué las mujeres deberíamos tener un parto natural? ¿ por qué no optar por los partos que nos entregan en general las instituciones médicas o entregarnos al parto medicalizado?
Primeramente, porque es así como ha sido diseñado por la Naturaleza. La medicalización del parto, y las intervenciones y procedimientos realizados en las instituciones médicas, pueden desviar el parto de lo normal y si bien pueden ser “manejados” con tecnología, no garantizan un nacimiento normal y saludable y en cambio pueden tener resultados adversos a corto, mediano y largo plazo para la salud integral de la mujer y su hijo.
Si las mujeres supieran lo importante que es parir, no sería tan fácil convencerlas de que lo que requieren es la tecnología. Esta es un gran invento, pero para los casos en los que los partos se desvían de lo normal y ponen en peligro la salud de ambos. No así para que todos los nacimientos sean manejados con la tecnología actual.

El parto es un proceso transformador… la mujer se transforma en madre y es un evento que le llena de orgullo, de poder, de satisfacción por la tarea de traer a su bebé al mundo. No es justo que a las mujeres que cursan un embarazo y parto normales y saludables, se les induzca un miedo al parto… al dolor… a la tarea de ser madres.

4.      Cuéntanos: ¿Cuál es tu labor en el acompañamiento a una mujer en un momento crucial de su vida?
Depende del sitio y las condiciones en que esté dando a luz la mujer… y va desde solo  acompañarla y mantener de vez en vez un contacto visual, la de impedir que la distraigan y favorecer para ella un entorno seguro, tranquilo, confiable y calentito… Otras muchas veces ofrecer lo que sabemos le ayuda a fortalecer su espíritu, darle fuerza para seguir en la lucha de un parto largo y desesperante; otras veces defenderla de la duda que le infunden quienes la atienden –porque le trasmiten sus propios y particulares miedos- a veces solo acercarse al oído para recordarle que “su cuerpo sabe” y que se deje guiar por las sensaciones que acompañan el momento… También muy importante continuar con esa labor para el primer contacto con el bebé… Impedir que la distraigan del momento del encuentro; y/o calmar su miedo y ansiedad cuando la separan de su bebé.

Hay días que uno quisiera olvidar… el parto no es uno de estos. El parto no se olvida nunca… es por eso que debe ser un recuerdo “memorable”

5.      ¿Cómo nace tu vocación? O de donde te surge a ti la necesidad de ayudar a otras mujeres?
Si bien me costó mucho trabajo darme cuenta, finalmente pienso que fue mi propio nacimiento. Mi madre me contaba lo difícil que había sido el parto… no podía nacer y ella agotada le dijo al médico “yo ya no puedo más” y se utilizaron los fórceps para que yo naciera. De ahí, un montón de problemas que me llevaron a permanecer en el hospital por cerca de un mes. Mi nombre –me decía mi mamá- fue para agradecer a la Virgen de Guadalupe el haberme salvado.

6.      ¿De dónde han salido las Doulas cuando hace unos años pocos sabían de su existencia? Según tu opinión, a qué se debe este resurgimiento de la figura de acompañamiento entre mujeres?
    La doula ha estado presente en toda la historia de la humanidad. Las mujeres siempre han dado a luz rodeadas de otras mujeres que las apoyan en esos momentos. Al medicalizarse el parto y llevarse a cabo en los hospitales y con la atención del médico, la partera y las acompañantes del parto, desaparecen y son expulsadas de las salas de nacimiento.

El movimiento del parto no medicado (principalmente con anestesia) hace que las mujeres deseen acompañantes de parto. Primero la instructora del parto psicoprofiláctico que las acompañaba; así nace el movimiento para la profesionalización del acompañante de parto y se le denomina “DOULA” Pero yo en lo personal tengo 40 años acompañando a la mujer en el parto. Usualmente las mujeres que se acercan a mi curso para la preparación al parto son quienes me llaman.

 7.         ¿Cuándo empieza la labor de una doula? ¿Cuándo acaba?
Empieza cuando la mujer le pide que la acompañe al parto. Se realizan entrevistas para conocer sus deseos y la forma en que mejor la podrá acompañar. Luego se mantienen en contacto comentando lo que sucede antes del parto; conocer en que momento de inicia para dar apoyo en cuanto la mujer lo requiera. Estar con ella continua e incondicionalmente durante el parto y finalmente apoyarla en lo que quiera después de nacido su bebé. Comentando su parto, recordándole lo que desea comentar, sugiriendo profesionales o sitios que favorezcan la lactancia… Es difícil indicar como y cuando comienza su labor igual que cómo o cuando termina… Cada mujer es diferente y se debe particularizar la atención que brindamos.

 8.      ¿Qué debemos valorar a la hora de contratar una doula?
Que sea la persona que deseamos a nuestro lado. Empática, amorosa, experimentada o simplemente la persona que nos brinde la confianza y seguridad que requerimos para el nacimiento. Es importante considerar que cada mujer, buscará atributos especiales en la mujer o mujeres que desea la acompañen en el parto.

9.      ¿Qué tipo de mujeres/parejas contratan una doula?
Es interesante esta pregunta, porque se puede querer contratar una doula por distintas razones: para que te defienda de las intervenciones, del ambiente frío del hospital en que dará a luz, para que te proporcione medidas de confort en el parto, para que te comprenda y aliente. Es un fenómeno muy especial que nace a partir de la necesidad de muchas mujeres para lograr un parto respetado. Si no tuviera un costo, pienso que muchas mujeres elegirían una doula para su parto… Si fuera posible contar con doulas en los hospitales públicos, ya verías tú como estaríamos catalogadas… En un estudio realizado en los EEUU, la doula fue nombrada como el profesional de salud que mejor atención había proporcionado en el parto. Y esta fue una encuesta a las mamás!!! Y de miles de nacimientos.

10.   En tu opinión, cómo se puede hacer tomar conciencia a la mujer de la importancia del parto y de lo beneficioso de tener una doula?
Con educación… Son dos cosas distintas…. Tomar conciencia de la importancia del parto… es toda una tarea que tenemos que lograr… la medicalización del parto nos ha puesto en la situación de temerle, sentir que es una verdadera y real amenaza a nuestra salud y la del bebé por nacer. Razón por la cual hay que asistir a un hospital y entre mejor y más tecnificado esté… triste, pero más seguras se sienten. Se ha perdido la confianza en la capacidad de parir…

La mujer con este condicionamiento desconoce que el parto es un evento de salud que se puede y debe gozar… es uno de los momentos inolvidables en su vida y más vale que sea memorable. No cree que el parto es una experiencia maravillosa y transformadora. Después del parto la mujer es otra… más fuerte, segura, convencida de su poder y enormemente satisfecha y orgullosa de si misma… Es una tristeza que las condiciones en que la hagan dar a luz, cambien esto y lo vivan como un acto de violencia y falta de respeto que deja temor, resentimiento y sensación de mal trato.

La doula ha comprobado –según todos los estudios de investigación publicados hasta hoy- que su presencia ayuda a que la mujer pueda emplear su fuerza, talentos, disposición, entusiasmo, convencimiento, etc. etc. en parir de forma en que ella (la madre) se siente inmensamente satisfecha de la labor realizada.

11.      Por lo que he visto, las  mujeres que conocen los servicios de las doulas son mujeres que tienen una gran conciencia y conexión con ellas mismas.  Cómo crees tú que esta conciencia y conexión pueden llegar a otras mujeres que quizás no se han conectado completamente con ellas mismas aún?
Ayudándolas a reflexionar acerca del evento del nacimiento como una oportunidad para sentirse así… con gran conciencia y conexión con ella misma. Pronto será madre y serán atributos que le ayudan en la labor de madre.


Continúa… 

Leer la Segunda Parte AQUI




miércoles, 17 de julio de 2013

Parto saludable: 6 prácticas sencillas


En los tiempos que corren,  nuestra cultura se encarga de que parezcamos cada vez más máquinas y que cada proceso que tenemos como seres humanos sea lo más “rápido” y expedito posible, que salgamos velozmente de cualquier escena que nos vaya a “doler” o “molestar” o “incomodar” y ojalá pronto pongamos aquellas sonrisas perfectas que sólo salen en la publicidad, esas con dientes perfectos, peinados impecables.  Con estas imágenes normalmente asociamos la escena del nacimiento de nuestros hijos, y pensamos normalmente en un procedimiento que lo “hacen” otros, con una paciente no tiene el control de nada, excepto de preocuparse  de cómo saldrá en la foto. 

El parto sin duda es una experiencia única en la vida de una mujer.  Y puede ser una experiencia muy humana si así lo eliges, sí! hoy en día tienes que elegir un parto humanizado o respetuoso de tu humanidad!  O no sé si elegirlo, pero al menos hoy hay que exigirlo y lucharlo.  De lo contrario, también puede ser una experiencia muy humanizadora, pues si no te diste cuenta que eras un ser humano antes, en una sala fría, llena de artefactos y máquinas, conectada a tubos plásticos, con personal que quiere hacer rápido su trabajo para irse a su casa y protocolos que se hacen ya maquinalmente sin siquiera verificar si son necesarios o no, notarás inmediatamente que sí! eres un ser humano que merece respeto en un minuto en extremo sensible e íntimo en la vida tuya, de tu hijo y de tu familia. 

El tema es que debes saberlo, debes conocer cómo funciona el proceso de tu embarazo y de cómo es el mecanismo del parto.    Es importante tener en cuenta que cuando los órganos del bebé están ya maduros y está listo para vivir fuera del útero de su madre, el cuerpo del bebé libera una pequeña cantidad de una sustancia que avisa a las hormonas de la madre que está listo y que es hora de que comiencen el parto. La ola de hormonas maternas que acompaña la gestación llevada a término y el nacimiento espontáneo vaginal parecen ayudar al bebé a prepararse para la transición de la vida en el útero a la vida afuera y, en especial, para respirar con los pulmones por primera vez.  Inclusive si nacerá necesariamente por una cesárea, la mejor forma de saber si el bebé está lo suficientemente saludable para nacer es dejar que la labor de parto se inicie solo.  Y esto es solo el principio de la cadena para seguir un parto y un nacimiento saludable.  

A continuación les dejo una lista de la seis prácticas que recomienda Lamaze para un parto saludable:  (si quieres saber de esta organización más pincha aquí)

1.       Inicio espontáneo del trabajo de parto.
2.      Acompañamiento en el parto.
3.      Evitar intervenciones de rutina.
4.      Libertad de movimiento.
5.      Parto vertical.
6.      Mantener madre e hijo juntos.

Tomemos conciencia de nuestro cuerpo, de nuestro hijo, de nuestro parto…

miércoles, 26 de junio de 2013

Yo Soy Mamá

Ilustración de  Pableras García
Que las mujeres hemos llegado a desarrollar el intelecto a niveles altamente refinados es una realidad innegable.  Hemos demostrado con creces en esta cultura hecha para y por hombres que somos capaces de competir de igual a igual manifestando a perfección las “cualidades” que en esta sociedad son las más aplaudidas y premiadas.  Hemos conseguido “la gloria”: competimos, controlamos y ganamos.  Claro, hemos pagado un precio bastante alto, pero hemos triunfado en el ring masculino, de eso no hay duda.

Sin embargo, también necesitamos observar la fruta que perdimos o la que dejamos de lado.  Debemos concientizar y procesar bien los motivos de tanta necesidad de demostrar que podemos desarrollar nuestras capacidades masculinas y que triunfamos en ello.  Es nuestra necesidad revisar también las facultades femeninas que hemos dejadas tiradas en el patio de atrás, desdeñadas, descalificadas y menospreciadas. Nuestros deseos y anhelos desde nuestro más profundo ser femenino el cual existe como la naturaleza misma.  Creo que aquellos cachivaches encierran poderes que no hemos valorado, y eso es lo que justamente lo que nos hace daño como mujeres: nuestra naturaleza pisoteada.   

La cosa es que en nuestra cultura estudiamos, trabajamos, conseguimos éxitos como cualquier hombre mortal en nuestro medio.   Sin embargo, muchas veces las mujeres llegamos a un punto en que algo nos falta e internamente sentimos que algo no va bien.  Si nos lo permitimos, comenzamos la búsqueda hacia nuestra natural estancia: ansiamos la familia, ansiamos el cariño y el calor del hogar.  Desconectamos la carrera o el trabajo, conectamos con nuestra esencia y nos hacemos madres y sentimos una paz interna: hemos llegado a nosotras mismas.  Pronto vuelve la realidad y con ello lo irremediable: el cuestionamiento -muchas veces angustiante- de continuar o no con nuestra carrera profesional, pues sabemos bien que, en la mayoría de los casos, la conciliación es un tema bien complejo: porque la maternidad no calza en nuestro sistema de vida, porque la maternidad no es cuadrada ni los niños predecibles (ni nosotras!).  

Algunas nos decidimos y hacemos malabares para quedarnos en casa y cuidar las crías.  Y es que tenemos la posibilidad de elegir, sí! existe esa posibilidad, independiente de todas las luchas que podamos llegar a enfrentar es una posibilidad certera.  Y el camino trae piedras, pues cuando optas por Ser Mamá, nuestra cultura comienza inmediatamente el pisoteo a nuestra opción femenina.

De partida, a nivel institucional si eres ama de casa y madre no existes, pues lógicamente no tienes una entrada que te “dignifique” como se dice.  Luego viene la cara de otros cuando te preguntan y tú en qué andas? Y una les responde: ‘Soy mamá y estoy en casa’ y luego de un silencio prudente te dicen ‘ya, pero y que haces?’ a qué te dedicas?’ o ‘qué piensas “hacer” luego de hacer “eso” (criar)?’ como esperando que pase “eso” pronto.  Claro, aluden al desarrollo profesional o al trabajo remunerado. Entonces una piensa inmediatamente que aquellas torres que se han edificado en casa no son precisamente por un proyecto para tu tesis de arquitectura: la torre de platos sucios, la torre de ropa sin lavar, la torre de ropa lavada sin planchar, aunque sean torres ingenierilmente diseñadas y calculadas!  O que la estancia con los niños no tiene nada que ver con la tesis doctoral en conductas psicológicas en los infantes.  Y quien reconoce el trabajo de las madres? pues el chapulín colorado… y nosotras, las mamás que hacemos y sabemos estar en la total invisibilidad.

Ustedes ya saben que tengo la firme convicción de que ser mamá significa un intenso crecimiento personal, un aprendizaje vital y profundo, mucho más que cualquiera especialización que se pueda adquirir con mucha satisfacción en lo académico.  Para mí la maternidad sin duda implica el desarrollo de importantes cualidades humanas –que están en franco peligro de extinción, por cierto- como lo es la paciencia, la compasión, la empatía, el autoconocimiento, el auto control, la auto comprensión, la tolerancia, etc. Si observamos, estas cualidades se oponen garrafalmente a aquellas que aprendemos en nuestros sistemas profesionales o laborales y en nuestros sistemas sociales: la competencia, el control, la supremacía, meritocracia, la búsqueda y alcance del éxito. 

Cuando pares, tomas a tu hijo en brazos, entras a tu casa y todos los títulos rimbombantes junto con toda la información adquirida en millares de libros y en miles de semanas insomnes, se quedan fuera al cerrar la puerta.  No entran contigo, ni son de ningún apoyo cuando comienzan a rodar tus lágrimas por la emoción que te da cuando tu niño se ríe por primera vez… o llora, o grita, o gime, o se hace caca, o no hace caca, o se le cae el ombligo, o se duerme o se despierta o se rasguña la cara con esas uñas finísimas y que, aunque sabes usar tecnología de punta en computación,  no tienes idea cómo diablos cortárselas.

Soy mamá y en este punto no hay más evaluación o examen que el sentir.  Sentir que la vida fluye como un río cuando tu hijo sonríe o cuando llora, sentir que sus manos están frías en el invierno o que tiene sed en el verano, sentir su mirada cuando sueña, sentir su respiración cuando se alegra o tiene pena, sentir su vida fluir al lado de la tuya en tus manos y en las suyas.  Sentir que creces junto a ellos y darte cuenta de que nunca dejas de hacerlo, darte cuenta de que puedes guiarlos, pero que casi siempre son ellos los que te guían. Sentir que somos varios en este camino familiar, de lazos y de vínculos que solo se sienten, y que caminamos todos juntos de la mano.  Estas enseñanzas son para mí tan o más valiosas que cualquier especialización académica, porque me han enriquecido  como persona, como humana, como un ser que quiere sentir plenitud interna más que éxito y supremacía sobre otros.  Y esta plenitud se puede obtener gracias a este descalificado y subvalorado oficio de ser mamá.

He escuchado tantas veces las voces cuando una mujer muy joven se queda embarazada decir ¡ay! Qué tonta! Ni siquiera terminó sus estudios y se pone a tener crías! Y yo pienso que a lo mejor esa mujer quiso o le tocó hacer primero ese otro crecimiento tan importante en la vida, el crecimiento personal de ser madre, esa gran puerta que se abre al igual que se abre una puerta de la universidad. 

Crezcamos como profesionales, por qué no? las mujeres podemos hacer lo que queramos.  Pero también crezcamos como seres humanos.  Creo que es tiempo que valoremos nuestras fortalezas femeninas, aquellas capaces de convocar, de recibir, de acunar, de abrazar, de calmar, de sanar. Recordemos nuestros conocimientos intrínsecos de mujeres que esperan pacientes como óvulos para crear vida. Dejemos la carrera y la competencia de espermatozoide. Retomemos y reconozcamos esos conocimientos uniéndolos con la experiencia del sentir.   Sin duda de esa mezcla saldrá la sabiduría, esa sabiduría femenina que nos está haciendo falta hoy en este mundo.  Lo femenino y en este caso, nuestra cualidad materna están hechas para integrar, no para competir. Ensalcemos y realcemos nuestra maternidad y hablemos desde ese podio. Sintamos que ser madres nos engrandece. Tomemos conciencia de ello. 

jueves, 13 de junio de 2013

Yo escolarizo... (Segunda Parte)


Ilustración de Jazmín Varela 

Hace unos meses atrás,  justo después de haber iniciado el año escolar de mi hijo que está en primero básico, escribí un post muy desde mis entrañas,  en donde expuse mucha parte de mi rabia y frustración por enfrentarme a un sistema escolar que sigo considerando errado, mal planteado y  poco ajustado a nuestras necesidades como humanos.  Dicho escrito (que lo pueden leer aquí) tuvo muchísimas visitas y muchísimos comentarios que me hicieron reflexionar y darme cuenta de que existe una enorme cantidad de mamás, papás y familias que sienten rotundamente la misma rabia e impotencia frente al sistema escolar que impera en nuestras sociedades.  Y con esto, también hay muchas familias en búsqueda de nuevas formas de educar, y que sobre todo por temas de condicionamientos culturales, son difíciles de encontrar.  Yo misma me enfrento día a día con mis propias estructuras y paradigmas internos acerca de la educación, y es que hasta hace poco no tenía más propuestas que la misma forma cómo a mi me educaron.  Me encuentro muchas veces diciendo cosas que me dijeron a mi cuando aprendí a escribir! Ay! no! y eso fue hace treinta años!! Creo que romper con esa estructura interna es el primer paso para buscar nuevas formas.

De los comentarios que me llegaron, todos ellos muy potentes y enriquecedores, me gustaría compartir con ustedes uno que me hizo reflexionar esto acerca de las estructuras.  El comentario es de Mónica Salazar del conocido blog www.familialibre.com, a quien tengo el gusto de conocer en persona y por supuesto de quien he aprendido mucho acerca de educación y crianza gracias a sus escritos y con su ejemplo (ella viaja con su hijo educándolo ella mismo!) Comparto a continuación:

Mónica:   Ay qué duro!! Y qué sincera contigo misma. Yo creo que la escuela es una elección. Realmente no conozco a nadie para quien la escuela no sea en el fondo una elección (y seguro existen esas personas, pero yo no las conozco).  Para ti, la escuela es una elección? Y claro, estás en todo tu derecho de elegirla, si te apetece. Para mí es como comerse algo feo y amargo, sabiendo que te dará dolor de estómago...a mí no me da el carácter para lidiar con la escuela.
  
Esta fue mi respuesta:

“La verdad cuando escribí el post no creí que fuera a sonar tan crudo!  Fueron palabras viscerales de lo que sentía en ese momento: Manuel lleva 2o días en el colegio haciendo su primer grado y ya tiene "prontuario".  Es más,  me temo que pronto me pidan informes psicológicos, psiquiátricos y todos los trámites de rigor que imponen en esta "educación".  Y no espero esto con cara de vaquita al matadero, no! Aquí lo primero que pienso es que la que está equivocada en esto soy meramente yo, pues estoy pidiendo peras a un olmo rancio, viejo y cansado, que de hecho ya murió hace tiempo y se empeña en penar a nuestros hijos. Sé que no cambiará de aquí a mañana, y que yo tampoco puedo cambiar tan rápido, aunque lo necesite mi hijo de forma inmediata. Impotencia.  Sé que es probable que vengan más y más páginas de prontuario y diálogos sordos con profesores alienados, que responden también a la violencia con que a ellos les trata el sistema de igual forma que a los niños. Nuevamente impotencia.

También creo como tú que la escuela es una elección.  La tradición que traemos nos presenta la escolarización como un aspecto “normal” más en la vida de un ser humano que viene a este mundo y se remite a cumplir las normas impuestas, a seguir los caminos que están trazados. No se presenta en ningún lugar como una “opción”.   Pero sí! Es necesario darse cuenta de que es una elección! y que obviamente eres partícipe de ella a favor o en contra.  Es necesario percatarse de la responsabilidad que tienes en la educación de tus hijos y que esto no significa buscar un bonito, prestigioso y gran colegio para ir y depositar a tus hijos y esta responsabilidad en personas que apenas conoces.  Personas que tienen de seguro ideas tangencialmente distintas a las tuyas acerca de lo que verdaderamente quieres entregar a tus hijos. Y se me viene de golpe la imagen de mi misma, y de todos los paradigmas insertos en mí, y la necesidad de romperlos! pero cómo?! Si la escuela siempre fue LA opción de todos, de mis padres, de los padres de mis amigos y de los padres de medio mundo. Como lo educo yo si yo no soy una escuela yo misma? (aquí mi autoestima mermada por el sistema, y la idea instaurada como un edificio inmenso, indestructible)  Y en esa postura me encuentro, sintiendo como que no tengo otra opción (idea que es también otro edificio), pero a la vez sabiendo que hay caminos y que solo yo puedo seguirlos y sobretodo abrirlos.   Es necesario romper el cemento de tanto edificio que nos estructura y nos pavimenta el alma, la mente.  No quiero que mi hijo tenga un alma pavimentada también.

Como te comenté en algún tiempo, esto de la llegada de la conciencia en la crianza a mi vida, esa que ha roto todas las ideas de piedra y preconcebidas ha sido todo un reto! El ir caminando y descubriendo otras formas de vivir, formas que me gustan y me hacen sentir bien, también ha sido una revelación y un renacimiento.  Creo que el tema de la escuela es el siguiente camino que tengo que abrir en mi misma, con toda la violencia y energía necesaria para romper con todos los miedos y angustias, pero también con la seguridad y la sensación de estar haciendo bien las cosas, o al menos haciendo lo que me parece a mí que tengo que hacer. Pero me cuesta tanto!! Eso de mirarme a mí misma, mirar mi entorno y ver el mundo desde otra perspectiva.  A veces es bien difícil limpiar el entorno, sobre todo cuando hay tanto que tirar a la basura… qué difícil.  Pero en esa estamos, tratando de repensar y replantear la educación de mis hijos”

miércoles, 5 de junio de 2013

Para una mejor Relación Vincular

Ilustración de Ferran Esteve

“En casa el bebé que ya tiene 1 año y 7 meses duerme con mamá y toma teta cada vez que él quiere durante la noche.  En la mañana revolotea por doquier jugando con una almohada, jugando con una cuchara de palo o con una muñequita,  intenta subirse a una silla y de repente se acuerda de mamá y corre a tomar teta, luego le da teta a la almohada, a la cuchara de palo y a la muñequita, vuelve a tomar él y sigue su juego.  Por la tarde se duerme la siesta con la teta de mamá y cuando despierta se levanta a jugar y toma teta cuando quiere.  Mamá tranquilamente cada vez que el bebé lo necesita deja alguna cosa que hacer y le ofrece el pecho sin molestia alguna. Por la noche toda la familia duerme tranquilamente, y mamá casi ya ni se entera si el bebé toma o no toma teta, duerme con un pijama abierto por delante. 

Un buen día mamá lleva a bebé a la visita de rutina con su pediatra. Lo pesan, lo miden, lo revisan.  Todo en orden.  Mientras lo visten, bebé se ha molestado porque le da un poco de frío y se pone a llorar.  Mientras tanto la pediatra le da algunas recomendaciones a mamá.  Mamá con el llanto no puede escuchar muy bien, así que saca el pecho y se lo ofrece a bebé y así él se calma y ahora puede escuchar.  La pediatra (que es mujer, ojo) observa este acto e inmediatamente saca un cuestionario de preguntas.  Todavía toma pecho? Cuántas veces al día? Cuánto rato se pega en cada pecho? En qué momento del día es cuando toma más leche? Cuándo llora toma pecho? Se queda dormido con la teta en la boca? Soluciona todos sus problemas con tomar teta? etc.  Mamá con tanta pregunta comienza a sentirse algo avergonzada, y responde con temor tratando de no errar en alguna respuesta o de no responder algo inadecuado.  “Qué el niño solucione toda su vida con la teta en la boca no es apropiado para su desarrollo, esto puede dañar su ‘relación vincular’, usted debe cuidar que este proceso sea lo más sano posible y ya está grandecito y va siendo hora de que deje de tomar teta para que adquiera autonomía” ha sido el veredicto que sale de la boca de la pediatra quien mira a mamá con cara de usted tiene una dependencia poco sana y le crea una dependencia poco sana a su hijo.

Mamá apesadumbrada porque está dañando la ‘relación vincular’ de bebé, empieza a pensar en el buen desarrollo de bebé, de ella y de toda la familia.  Comienza cambiando su pijama abierto por delante, y hace una cama aparte para bebé, a quien acuesta a dormir solo.  Bebé llora y no quiere dormir en esa cama. Mamá piensa que es lo mejor para su relación vincular y lo deja llorar.  Luego de un buen rato, bebé se duerme rendido.   Al pasar otro rato, bebé despierta y busca a mamá. Mamá también se angustia, pero debe luchar por el bienestar de relación vincular de ambos. No acude. Llanto.  Despierta papá, despierta hermano mayor.  Todos se angustian. Papá carga a bebé, mamá se grita a papá que no dañe la relación vincular de bebé, hermano mayor pide a mamá que tome a bebé para que se calme.  Todos se enojan con mamá y mamá siente culpa, pero sigue luchando por la relación vincular.  La noche sigue en llanto, enojo, angustia para toda la familia,  pero es lo que se debe hacer para el bienestar de la relación vincular.  Y mamá con el corazón apretado, pero obediente, ya diseña el día siguiente en su mente para que bebé siga con su desarrollo sano y para que no solucione sus problemas con la teta en la boca.  Así salva la relación vincular de su bebé, quien ya se acostumbrará y dejará de llorar.”

Hay historias como estas que se viven diariamente en los hogares, y estoy segura que la realidad supera a la ficción.  Siento que es hora ya de abrir los ojos y comenzar los cuestionamientos serios de todos los mandatos que nos regalan por doquier, ya sean los pediatras – especialmente de aquellos que trabajan desde la eminencia y no desde la evidencia y los que se paran desde un podio y dictan hacia abajo consejos de moralidad-  los abuelos, los amigos, la familia, pues no siempre se ajustan con la realidad de nuestra familia ni con la realidad de nuestros sentimientos, y más que nada responden a una tradición de crianza algo obsoleta.  Muchas veces nos dejamos llevar por palabras que no tienen sentido ni para las mismas personas que las dicen ya que solo las repiten de forma autómata, sin pensarlas y sin sentirlas. Como dice una amiga mía, las recomendaciones en la crianza te las hacen gratis y a domicilio y cualquiera siente que tienen la autoridad profesional para hacerlo.  La conexión real con nuestros hijos siempre está mediada por el cariño y el afecto y estos componentes no deben inhibirse jamás por “órdenes” que no le hacen a uno sentido o van en contra de los sentimientos de la mamá, los hijos y la familia completa. 

Siento que es necesario que los padres siempre observemos y sintamos los ritmos de nuestros hijos, que la conexión primordial esté en esa comunicación única y amorosa con ellos. Cuando esta conexión está fortalecida por nuestro instinto, ahí podemos escuchar de forma responsable consejos y recomendaciones, sopesando y contrastándolos con nuestra realidad, con nuestros sentimientos y sobre todo con lo que nosotros consideramos como bienestar para nuestros hijos.