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lunes, 25 de noviembre de 2013

María, eres una reina


“Cuando una mujer va a parir, se encuentra en un estado psicológico y emocional vulnerable. En estos momentos de extrema sensibilidad, para que el parto transcurra de forma eficaz y adecuada, la mujer debe sentirse segura para lograr “poner en suspenso” su neocórtex racional y abandonarse, sin trabas, a su instinto de mamífera, es decir, la parturienta necesita unas condiciones especiales de quietud y serenidad para poder dejarse guiar por la información fisiológica grabada desde hace millones de años en su cerebro mamífero primitivo (el límbico). Seguridad, tranquilidad, silencio, luz tenue, protección, acompañamiento amoroso y respetuoso, calor, agua, un poco de comida, no parecen unos requisitos muy complejas para cumplirlos.”
Elena Mayorga



Cuando te vi María estabas con tu panza inmensa sentada en aquel banquito.  Tus ojos denotaban el inicio de tu trabajo de parto y un miedo que se colaba en cada mirada que enviabas a cada personal de salud que pasaba por tu lado sin percatarse de tu presencia. Esperaste paciente y obediente como la buena niña que te enseñaron a ser desde pequeña.  A ratos entrecortabas tu respiración por que venía una contracción lenta y punzante, las veía venir e irse.  Yo si me había percatado de tu presencia, María.  De repente la providencia divina te tocó y una cama te fue asignada.  Tus ojos agradecieron la pequeña compasión que tuvieron contigo y agarraste tu bolso y lo llevaste al pequeño velador que te asignaron.  Te dieron algunas recomendaciones de forma muy rápida.  Volviste a agradecer silenciosamente sin entender mayor cosa, lo sé.  Te preguntaron tu Rut, tu fecha de cumpleaños, el número de semanas de embarazo, la fecha de tu ultima regla, y una serie de números más a los que respondiste con algo de dificultad.  Pediste perdón por tu mala cabeza a la impaciente señorita que esperaba una respuesta rápida.  Nadie se percató de tu belleza, la perfección de tu neocortex desconectándose para poder escuchar tu cuerpo que se preparaba a recibir a tu hijo de la forma que solo tú sabes.  Te digo María, para mi poder admirar esa desconexión fue sublime, ‘maravillosa naturaleza’ pensé. Eres una reina María. 

Te recostaste y te sentiste sola, con algo de frío pese al calor intenso de ese día.  Tus ojos María miraron todo con extrañeza pero con resignación, se colaba el recelo en aquella sala tan grande, tan ruidosa y llena de la luz intensa de cualquier medio día.  Cerraste los ojos que se llenaron de lágrimas detrás de tus párpados, lo sé María. Comencé a sentirte desde que te vi en aquel banquito.  Intercambiaste alguna que otra palabra entre contracción y contracción con la mujer de la cama de al lado. Te dijo que todas salían gritando de esa sala.  Te sentiste desamparada una vez más, lo supe cuando trataste de ovillarte en la pequeña cama para, silenciosamente y apretando tu boca en un gesto sencillo, resistir una contracción más. No querías molestar a nadie.

El reloj grande aguardaba mostrando mi hora de salida.  Di un par de pasos sigilosos, tratando de no ser impertinente dentro de tu pequeño espacio.  Me dijiste un par de palabras y al presentir que venía la siguiente contracción no pude evitar tomar tu mano.  No pude irme, no dejándote ahí sola.  Comencé a acompañarte en las contracciones, pidiéndote prudentemente que no las resistieras, si no que las traspasáramos y las dos comenzamos a respirar y a integrar las contracciones que venían algo más intensas. Puse un aroma agradable en tu espacio. Nos conocimos en unos minutos, en algunas palabras escasas. ‘¿Dónde estuviste en mis otros partos?’ me preguntaste.  Revisé mi vida a lo largo de los 15 años que tiene tu primera hija y a lo largo de los 10 años de tu primera cesárea.  María tenemos casi la misma edad. 

En largo tiempo nadie vino a revisar que tu estado de salud estuviera bien, pero mi mano estuvo con la tuya todo ese rato.  Personal de salud se acercó y preguntó por lo menos 87 veces por tu Rut, tú fecha de cumpleaños, el número de semanas de embarazo, la fecha de tu última regla, y una serie de números más a los que respondiste cambiando de lugar los números.  Volviste a pedir perdón ante la pérdida de paciencia de cada persona que se acercó.  Yo volví a admirar la belleza de tu neocortex desconectado.

La fuente se rompió cuando una doctora te revisó.  Tu sobresalto creció y yo lo sentí en tu mano. Traté de tranquilizarte con mi mirada, con mi mano y mi respiración.  Tú me sonreíste y cerraste tus ojos y me permitiste ver como tu bebé se movía.  Revolviste tu bolso sin saber que sacar de él.  Ordené la ropita y sus pañales. Cerré bien tu bolso para que no pareciera ultrajado.

Te trasladaron a la sala donde podrías dar a luz y me permitieron dejar mi mano en la tuya.  Traté de respirar contigo, traté de que te conectaras con el precioso Maximiliano, traté de que el sintiera que su madre quería que se llamara además Tarek, ‘el que viene a ti’  como me dijiste orgullosa. Había ruido y el reloj aguardaba para dar un cambio de personal. Mi mano se quedó junto a la tuya y tratamos de bromear y tú reíste.  Yo veía como quisiste desconectarte y como quisiste sentir que tu cuerpo podía parir a Tarek sin dificultad,  sin ese miedo que volaba en el aire.  Alguien te llamó ‘floja’ por no querer pararte,  yo te miré y te sonreí y te dije sin palabras que te quedaras como tú querías.  Pediste perdón nuevamente porque manchaste una sábana como si la hubieras deshonrado y yo quise pedirte perdón por no hacerte sentir como la reina que eres. 

En ese momento una tropa de batas hospitalarias entró.  Me pidieron que saliera y yo también soy obediente, María.  No pude acompañarte en ese momento.  Mi mano se despegó de la tuya.  Seguí respirando contigo del otro lado de la puerta ¿pudiste sentirlo María? lo hice tal cual lo aprendimos juntas unas horas antes cuando recordamos a traspasar las olas de las contracciones, cuando nos abríamos plenas y cuando sentimos ambas libremente que nuestros bebés caminaban la senda a través de nosotras y nacían sin temor, sin dolor por nuestra vagina que era una… nos acompañamos y fuimos una.  María ¿dónde estuviste tú en mis partos? fue mi pregunta.  No pudimos seguir respirando, te desnudaron entera, te rasuraron, en medio de un sinfín de cifras que enarbolaron.  Desnudez, luz, ruido, tubos plásticos y millones de ojos observándote. Tímidamente me pediste perdón por que todo el trabajo que hicimos fue en vano y cerré mis ojos para contener las lágrimas. Tú eres una reina María, a pesar de todo este escenario ¿pude acaso transmitirte esa sensación María?  El miedo creció cuando solté tu mano y me preguntaste airada y llorando que qué te había hecho ese hombre de bata verde. No pude responderte María por aquel dolor. Profanación. El descontrol de tu gesto y tu camilla en movimiento no me permitió tomarte de la mano ni retomar la respiración.  Yo se que Tarek si se encajó y que había encontrado ya el camino que le mostramos juntas,  el que él quería hacer, recorrer junto y en  ti, de tu mano y con ello de la mía. Yo se que sí.  El hombre aquel, del que no pude resguardarte, decidió otro camino María.  

Santiago, jueves 21 de noviembre de 2013, Proyecto Doula.


miércoles, 31 de julio de 2013

Entrevista a Guadalupe Trueba Segunda Parte: "(..) no hemos sabido emplear inteligentemente el conocimiento, la tecnología y los sitios para mejorar la salud del nacimiento"


(Leer la Primera Parte AQUI)

Guadalupe Trueba aplicando la Técnica del Reboso en la labor de parto
 “(…) no hemos sabido emplear inteligentemente el conocimiento, la tecnología y los sitios para mejorar la salud del nacimiento y lejos de mejorar la salud integral de las mamás, sus bebés y sus familias, hemos lastimado inmensamente a estas generaciones y hemos interferido en la fisiología del parto.”



12.   En tu opinión: qué es lo que está ocurriendo en el momento actual con la fórmula estricta que se empeña en establecer nuestra sociedad embarazo +hospital+ginecólo/matrona+maternidad?
Que ha sido un desastre… que no hemos sabido emplear inteligentemente el conocimiento, la tecnología y los sitios para mejorar la salud del nacimiento –que es lo que se deseaba- y lejos de mejorar la salud integral de las mamás, sus bebés y sus familias, hemos lastimado inmensamente a estas generaciones y hemos interferido en la fisiología del parto.

13.   ¿Qué es para ti la idea de “violencia obstétrica”?
No quiero emitir una opinión.  Tan solo indicar que es bueno que se esté legalizando y exista información para orientar a las mujeres… Ahora habrá que sensibilizar al profesional de salud y comenzar por que trabajen en condiciones distintas a las que son obligados a trabajar. Sobre todo en la medicina institucional.

14.   ¿Por qué crees tú que debería existir una doula en la vida de cada mujer y niño que viene a este mundo?
Porque ayuda a la mujer a parir o mejorar las condiciones en las que tiene que parir y la acompaña en las buenas y en las malas.

15.   ¿Cuál es la diferencia entre una partera y una doula?
La doula acompaña a la mujer en el parto; pero no realiza ninguna actividad que corresponde a la partera…. que es quien asiste el nacimiento.
Pregunta también muy importante, porque muchas mujeres confunden la labor de la partera con la labor de la doula. Es necesario educar e informar de la diferencia.

Se puede ser partera y doula, pero no dulear el parto que se está asistiendo; y se puede ser doula y partera, pero no asistir el parto en el que se está duleando.

La doula está al lado de la mujer en el parto para hacer su trabajo de doula y está incondicionalmente a su lado no al servicio del personal de salud que atiende el nacimiento.

16.   En tu visión, cuál es la misión real que tiene una doula en nuestra sociedad?
Apoyar a las mujeres en el parto para que logren un nacimiento satisfactorio de sus hijos… y ser un ejemplo a seguir para quienes rodean a la mujer en el parto porque muestra el respeto que merece la mujer que está dando a luz.

17.   Cuéntanos ¿cuáles son los momentos más altos de tu labor? ¿Y cuáles serían los momentos más bajos?
Son 40 años y han sido de grandes satisfacciones, pero también de muchas decepciones… impotencia en muchos nacimientos, grandes logros en otros… pero principalmente el cariño con el que te recuerdan las mujeres a quienes has acompañado en el parto… los pequeños obsequios como cartas, fotos, testimonios de lo que significó mi presencia para ellas… Cuando las encuentro en la calle y le dicen a su hijo… ella fue quien me ayudó cuando tú naciste…. Cuando te buscan 25 años después para que su hija embarazada asista al curso y te invite al parto… Tantas y tantas que me tienen enamorada de esta profesión.

18.   ¿Cómo lo haces personalmente para sobrellevar los altos y bajos de tu labor y la tremenda lucha que enfrentas?
Sabiendo que en cada nacimiento, tú presencia ha hecho la diferencia para que esta mujer lo recuerde con gran satisfacción y orgullo.

19.   ¿Cuáles son los cambios favorables que has visto durante toda tu carrera en torno al parto y nacimiento de los seres humanos?, Cuáles serían los retos o donde se proyectan las luchas para seguir trabajando?
Cambios ha habido muchos… y retos, seguirán a lo largo de lo que me resta de vida. No habrá un momento en el que deje de luchar por un nacimiento digno, bello, grandioso. Por lo que representa para la vida de cada madre, cada bebé, cada papá y cada familia.



20.  ¿Sientes que has plantado un dátil en el desierto? Comerás de esa fruta algún día?
Ya la he comido muchas veces y la seguiré comiendo. Pero sin pretender que el sistema cambiará en unos cuantos años… Perdimos mucho por habernos dormido en nuestros laureles!!!

21.   ¿Cómo ves el auge de las doulas en Latinoamérica?
Difícil, porque nadie las quiere!!!  Son una figura que hace que se “tambalee” el sistema convencional y con el poder absoluto del personal de salud… Su presencia es una amenaza para la institucionalización de la medicina… Creo que muchos médicos y enfermeras se preguntarán: ¿cómo alguien con tan poca preparación puede tener mejores resultados que yo que tengo este título?... ¿porqué las mujeres se sienten tan agradecidas con ellas en lugar de agradecer las horas que me pasé a su lado cuidando la salud de ella y su bebé?
Por otro lado el auge puede ser grandioso, pero habrá que luchar contra el sistema día con día. Nada será mágico.

22.  La formula a mi parecer es que las mujeres tomemos conciencia de nosotras mismas, que haya un empoderamiento femenino es prácticamente una urgencia.  En este contexto ¿qué significaría para ti la palabra esperanza?

Que todo lo que sube baja y que cuando se toca fondo, se comienza a ver la luz. Tengo tanta fe en el cambio, que si no fuera así, ya me hubiera retirado de esta profesión.



Muchas gracias querida Guadalupe por tu tiempo, por tu entrega y por el cariño vertido en cada una de tus palabras, las cuales estoy segura servirán para que cada vez más mujeres tomen conciencia de su cuerpo, de su sexualidad, de su maternidad, de sus hijos.

lunes, 29 de julio de 2013

Entrevista a Guadalupe Trueba: “Si las mujeres supieran lo importante que es parir, no sería tan fácil convencerlas de que lo que requieren es la tecnología.”



Conocí a Guadalupe en un curso de formación de doulas que impartió en Santiago, en conjunto con Pascale Pagola y de inmediato supe que sería un curso transformador.  Llevaba yo un tiempo buscando toda la información que pudiera obtener para convertirme en doula y por supuesto un curso en el cual pudiera formarme.  Y en este encuentro encontré mucho más que eso.

Guadalupe Trueba es Educadora Perinatal certificada por Lamaze International y  por la Universidad Nacional Autónoma de México.  Académica de la Especialidad en Educación Perinatal de Universidad Anáhuac, miembro del Consejo de Educación de Lamaze International y Birth Doula Trainer acreditada por DONA International.  Con 40 años de experiencia como educadora para el parto y doula, habiendo educado a más de 4900 parejas para el parto normal y haber apoyado como doula a más de 1900 parejas, es así mismo especialista en apoyo para el parto en agua en más de 160 nacimientos.  En el año 2012 recibió el Premio Penny Simkin Award, como reconocimiento al trabajo y esfuerzo en la difusión y fortalecimiento de la doula en el mundo. La página web de Guadalupe es http://www.experiencia.mx/

Guadalupe es una mujer delgada, de rasgos finos y elegantes.  Su mirada profunda deja entrever siglos de experiencia femenina y de una sabiduría exquisita. Su candidez y sencillez hacen sentirse inmediatamente como en casa, y un abrazo de ella, Ah! un abrazo de  ella resulta ser como el arrullo materno que todos anhelamos en la vida. Su presencia invita a la tranquilidad y al empoderamiento y para nosotras las mujeres debe de ser un deleite poder parir en su compañía.  Me dan ganas de volver a embarazarme y poder invocar su ayuda en mi parto, pero más aún, su aura me dice a mí que su labor es una invitación sincera y estimulante a nacer con ella.  

Sin más preámbulos, les dejo la entrevista que muy amablemente concedió a Sermamá Serconciencia. Que la disfruten!

 1.       ¿Qué es una doula?¿Cuál es el trabajo de una doula? ¿Cómo asiste una doula a una mujer durante el trabajo de parto?
 La doula es una mujer que acompaña a otra en el parto. Su trabajo es que la mujer tenga un recuerdo memorable del nacimiento de su hij@ y favorecer un entorno que se lo permita – íntimo, respetuoso, seguro, cálido, confiable y tranquilo. La asiste con mucho amor y desde el momento en el que la mujer necesite este acompañamiento. Es la memoria de la mujer; le recuerda lo que ella deseaba del parto y comentaron en la o las entrevistas previas al nacimiento.

2.       ¿Qué es ó que involucra un parto natural? Y cuál es la diferencia con lo que se entiende como “parto humanizado”?
El parto natural es un parto no medicado y no intervenido… el que de forma natural se desarrolla hasta el nacimiento del bebé por vía vaginal.

A diferencia del parto humanizado, el parto natural, puede asistirse de forma irrespetuosa para la mujer y el proceso mismo. El parto humanizado es en el que prevalece el respeto por la mujer, sus deseos y necesidades y considerando no solo la salud física, sino la salud integral de ambos protagonistas –mamá-bebé- quienes se verán afectados por el modelo de atención del nacimiento.

Existen a mi parecer, tres modelos de atención… El modelo de la obstetricia –en el que se medicaliza el parto; se considera que debe ocurrir en una clínica u hospital y con la utilización de la tecnología médica disponible; sea o no normal. En general atendido por el médico; más sin embargo hay que considerar que hay parteras que “medicalizan” el parto…

El  modelo de la partería –en el que se atiende la salud integral de la mujer y su bebé; se utiliza muy poca o nula tecnología médica y es un parto centrado en la familia
Hoy día está comentándose más y más del modelo basado en la fisiología del parto –y que bien sea atendido por el médico o por la partera, lo que prevalece es el respeto a la fisiología del evento. No intervenir ni medicalizar si no está justificado. Y que los protagonistas son la mujer y su bebé. En el nacimiento, se proporcionan a la madre todos los medios disponibles, para que de a luz de forma normal, natural y saludable. Además de respetar la continuidad del parto y que es el no separar a la mamá de su bebé para favorecer la fisiología del post parto, y favorecer el vínculo y la lactancia.

3.      ¿Por qué las mujeres deberíamos tener un parto natural? ¿ por qué no optar por los partos que nos entregan en general las instituciones médicas o entregarnos al parto medicalizado?
Primeramente, porque es así como ha sido diseñado por la Naturaleza. La medicalización del parto, y las intervenciones y procedimientos realizados en las instituciones médicas, pueden desviar el parto de lo normal y si bien pueden ser “manejados” con tecnología, no garantizan un nacimiento normal y saludable y en cambio pueden tener resultados adversos a corto, mediano y largo plazo para la salud integral de la mujer y su hijo.
Si las mujeres supieran lo importante que es parir, no sería tan fácil convencerlas de que lo que requieren es la tecnología. Esta es un gran invento, pero para los casos en los que los partos se desvían de lo normal y ponen en peligro la salud de ambos. No así para que todos los nacimientos sean manejados con la tecnología actual.

El parto es un proceso transformador… la mujer se transforma en madre y es un evento que le llena de orgullo, de poder, de satisfacción por la tarea de traer a su bebé al mundo. No es justo que a las mujeres que cursan un embarazo y parto normales y saludables, se les induzca un miedo al parto… al dolor… a la tarea de ser madres.

4.      Cuéntanos: ¿Cuál es tu labor en el acompañamiento a una mujer en un momento crucial de su vida?
Depende del sitio y las condiciones en que esté dando a luz la mujer… y va desde solo  acompañarla y mantener de vez en vez un contacto visual, la de impedir que la distraigan y favorecer para ella un entorno seguro, tranquilo, confiable y calentito… Otras muchas veces ofrecer lo que sabemos le ayuda a fortalecer su espíritu, darle fuerza para seguir en la lucha de un parto largo y desesperante; otras veces defenderla de la duda que le infunden quienes la atienden –porque le trasmiten sus propios y particulares miedos- a veces solo acercarse al oído para recordarle que “su cuerpo sabe” y que se deje guiar por las sensaciones que acompañan el momento… También muy importante continuar con esa labor para el primer contacto con el bebé… Impedir que la distraigan del momento del encuentro; y/o calmar su miedo y ansiedad cuando la separan de su bebé.

Hay días que uno quisiera olvidar… el parto no es uno de estos. El parto no se olvida nunca… es por eso que debe ser un recuerdo “memorable”

5.      ¿Cómo nace tu vocación? O de donde te surge a ti la necesidad de ayudar a otras mujeres?
Si bien me costó mucho trabajo darme cuenta, finalmente pienso que fue mi propio nacimiento. Mi madre me contaba lo difícil que había sido el parto… no podía nacer y ella agotada le dijo al médico “yo ya no puedo más” y se utilizaron los fórceps para que yo naciera. De ahí, un montón de problemas que me llevaron a permanecer en el hospital por cerca de un mes. Mi nombre –me decía mi mamá- fue para agradecer a la Virgen de Guadalupe el haberme salvado.

6.      ¿De dónde han salido las Doulas cuando hace unos años pocos sabían de su existencia? Según tu opinión, a qué se debe este resurgimiento de la figura de acompañamiento entre mujeres?
    La doula ha estado presente en toda la historia de la humanidad. Las mujeres siempre han dado a luz rodeadas de otras mujeres que las apoyan en esos momentos. Al medicalizarse el parto y llevarse a cabo en los hospitales y con la atención del médico, la partera y las acompañantes del parto, desaparecen y son expulsadas de las salas de nacimiento.

El movimiento del parto no medicado (principalmente con anestesia) hace que las mujeres deseen acompañantes de parto. Primero la instructora del parto psicoprofiláctico que las acompañaba; así nace el movimiento para la profesionalización del acompañante de parto y se le denomina “DOULA” Pero yo en lo personal tengo 40 años acompañando a la mujer en el parto. Usualmente las mujeres que se acercan a mi curso para la preparación al parto son quienes me llaman.

 7.         ¿Cuándo empieza la labor de una doula? ¿Cuándo acaba?
Empieza cuando la mujer le pide que la acompañe al parto. Se realizan entrevistas para conocer sus deseos y la forma en que mejor la podrá acompañar. Luego se mantienen en contacto comentando lo que sucede antes del parto; conocer en que momento de inicia para dar apoyo en cuanto la mujer lo requiera. Estar con ella continua e incondicionalmente durante el parto y finalmente apoyarla en lo que quiera después de nacido su bebé. Comentando su parto, recordándole lo que desea comentar, sugiriendo profesionales o sitios que favorezcan la lactancia… Es difícil indicar como y cuando comienza su labor igual que cómo o cuando termina… Cada mujer es diferente y se debe particularizar la atención que brindamos.

 8.      ¿Qué debemos valorar a la hora de contratar una doula?
Que sea la persona que deseamos a nuestro lado. Empática, amorosa, experimentada o simplemente la persona que nos brinde la confianza y seguridad que requerimos para el nacimiento. Es importante considerar que cada mujer, buscará atributos especiales en la mujer o mujeres que desea la acompañen en el parto.

9.      ¿Qué tipo de mujeres/parejas contratan una doula?
Es interesante esta pregunta, porque se puede querer contratar una doula por distintas razones: para que te defienda de las intervenciones, del ambiente frío del hospital en que dará a luz, para que te proporcione medidas de confort en el parto, para que te comprenda y aliente. Es un fenómeno muy especial que nace a partir de la necesidad de muchas mujeres para lograr un parto respetado. Si no tuviera un costo, pienso que muchas mujeres elegirían una doula para su parto… Si fuera posible contar con doulas en los hospitales públicos, ya verías tú como estaríamos catalogadas… En un estudio realizado en los EEUU, la doula fue nombrada como el profesional de salud que mejor atención había proporcionado en el parto. Y esta fue una encuesta a las mamás!!! Y de miles de nacimientos.

10.   En tu opinión, cómo se puede hacer tomar conciencia a la mujer de la importancia del parto y de lo beneficioso de tener una doula?
Con educación… Son dos cosas distintas…. Tomar conciencia de la importancia del parto… es toda una tarea que tenemos que lograr… la medicalización del parto nos ha puesto en la situación de temerle, sentir que es una verdadera y real amenaza a nuestra salud y la del bebé por nacer. Razón por la cual hay que asistir a un hospital y entre mejor y más tecnificado esté… triste, pero más seguras se sienten. Se ha perdido la confianza en la capacidad de parir…

La mujer con este condicionamiento desconoce que el parto es un evento de salud que se puede y debe gozar… es uno de los momentos inolvidables en su vida y más vale que sea memorable. No cree que el parto es una experiencia maravillosa y transformadora. Después del parto la mujer es otra… más fuerte, segura, convencida de su poder y enormemente satisfecha y orgullosa de si misma… Es una tristeza que las condiciones en que la hagan dar a luz, cambien esto y lo vivan como un acto de violencia y falta de respeto que deja temor, resentimiento y sensación de mal trato.

La doula ha comprobado –según todos los estudios de investigación publicados hasta hoy- que su presencia ayuda a que la mujer pueda emplear su fuerza, talentos, disposición, entusiasmo, convencimiento, etc. etc. en parir de forma en que ella (la madre) se siente inmensamente satisfecha de la labor realizada.

11.      Por lo que he visto, las  mujeres que conocen los servicios de las doulas son mujeres que tienen una gran conciencia y conexión con ellas mismas.  Cómo crees tú que esta conciencia y conexión pueden llegar a otras mujeres que quizás no se han conectado completamente con ellas mismas aún?
Ayudándolas a reflexionar acerca del evento del nacimiento como una oportunidad para sentirse así… con gran conciencia y conexión con ella misma. Pronto será madre y serán atributos que le ayudan en la labor de madre.


Continúa… 

Leer la Segunda Parte AQUI




viernes, 19 de octubre de 2012

Razones para pedir la ayuda de una Doula

Siempre pienso que si yo hubiera sabido que una mujer que tuviera la fortaleza de ser empática y entregar sus conocimientos y experiencias con amor y desinterés, justo en aquellos momentos cuando nacieron mis dos hijos, mi vida habría sido bastante más fácil y placentera.  Ahora la experiencia me queda a mi y siento que es mi deber el poder hacer llegar a muchas mujeres, madres, padres y familias en general, las palabras que a mi me hubiese gustado escuchar en aquellos momentos.
Por ese motivo hoy quiero dejarles unas palabras que he transcrito del libro “Puerperios y otras explicaciones del alma femenina” (p. 114) de Laura Gutman.
Ojalá pueda serles útil o almenos quizás ustedes puedan hacerlo llegar a alguien que lo necesite.

(…) ¿Qué cosas tienen que pasar para que una mujer se anime a solicitar una doula a domicilio?
Cosas bastante comunes: por ejemplo, que sea el segundo día en la clínica después del nacimiento del bebé. O cuando regresa a la casa después del parto. Cuando cuatro días más tarde el varón retoma su trabajo. Si se siente indefensa o temerosa por nada en especial.  Si el bebé llora mucho y no lo puede calmar.  Si tiene cualquier tipo de inconvenientes con los pechos.  Si tiene ganas de llorar.  Si se siente desconectada o irritable con el bebé.  Si se siente sola.  Si no sabe a quién hacerle preguntas.  Si se angustia.  Si no encuentra recursos para sentarse a jugar con sus hijos mayores.  Si se culpa por no estar haciéndolo bien.  Si está desbordada.  Obviamente, si tiene mellizos o trilizos (incluso si cuenta con una nurse o varias).  Si el día es muy largo estando sola.  Si no tiene interlocutores que den crédito a sus percepciones.  Si los hijos mayores la reclaman desmedidamente cuando se ocupa del bebé.  Si las noches se parecen al infierno.  Si le diagnosticaron una depresión puerperal. Si las personas que la quieren le recomiendan que retome rápidamente su trabajo para “ponerse bien”.  Si el marido llega cada vez más tarde a casa. Si sencillamente está deprimida.

Ahora bien, desde que el mundo es mundo, las mujeres han parido y criado hijos sin “doulas” , y casi todas sobrevivieron.  

¿Acaso hay mujeres tan ineptas que sin “doulas” no sean capaces de hacer las cosas correctamente? ¿Por qué serían acreedoras de tanto lujo?
En los umbrales del siglo XXI, las mujeres exitosas o simplemente inteligentes creemos disponer de recursos suficientes para atender a un bebé.  Cuanto más vivamos en el mundo “yang” , más desértico nos resulta el mundo “yin”.  Por eso, una “doula” a domicilio no es un lujo, es una prioridad que todas las mujeres merecemos, ya que un niño pequeño depende del equilibrio emocional de su madre.  A lo largo de la historia, las mujeres hemos construido sostenes posibles que nos garantizan suficiente contención para la crianza de los niños.  Ingresar con comodidad en el mundo externo no nos facilita la fusión ni la comprensión de los mundos sutiles.  En realidad, estamos más huérfanas que nuestras abuelas en muchos casos.  Si bien cada mujer reacciona en forma diferente durante el puerperio, una mujer bien sostenida está en mejores condiciones de sostener a su bebé.  
La “doula” interpreta la “experiencia interior” de cada madre, avalando todos los cambios invisibles y traduciendo al lenguaje corriente la experiencia del puerperio.  No se trata de ayudar con el bebé , ni de ofrecer buenos consejos, si no de acompañar la zambullida en el universo “yin”.
Desde ya, también espero que el oficio de “doula”  ingrese en el inconsciente colectivo femenino.  Que las mujeres “sepamos” después de parir que merecemos naturalmente llamar y solicitar una “doula” a domicilio, para que nos abra las puertas a los Misterios de la Maternidad y despierte en nosotras la intuición ancestral, la sabiduría y el regocijo de la transformación. (…)

martes, 28 de agosto de 2012

Vocación de Doula: Acompañando desde el Amor


“Soy doula porque nací bajo esa condición. Tardé algunos años en ver con claridad que había venido a acompañar a las mujeres a re-conocer el poder de la Intuición femenina y a procurar que los seres que llegan lo hagan a través de mamás y papás conscientes para que puedan Ser quienes realmente son desde el Amor y la Presencia. Soy doula porque estoy comprometida con la Vida.” Erika Irusta, doula y experta en energía femenina



Yo nunca había escuchado el término doula hasta que cuando nació mi segundo hijo comencé una búsqueda intensa de información que me guió sabiamente hasta estas maravillosas mujeres.  Sin duda, durante mi embarazos sentí en bruto una fuerza poderosa que se apoderó de mi sin piedad y para mi gran dicha y bendición.  Quise en muchos momentos entregarme a ella así sin inhibiciones ni temores, pero ahí estaba mi neocortex que volvía a apretarme y a instaurar el deseo de controlarlo todo, controlar ese sentimiento, esa energía maravillosa que claramente no se podía controlar.  Mi intuición y mi intelecto tenía una ardua lucha por esos tiempos, y si hubiera habido una doula a mi lado, habría sido menos laboriosa mi búsqueda hacia la maternidad y habría fluido de mejor forma mi energía femenina. Ahora se que una doula me habría reconectado mucho más rápido con mi poder femenino y mi esencia materna.

Las doulas (se lee dula) son mujeres sabias que acompañan a otras mujeres durante el camino a la maternidad. La labor fundamental de una doula es ofrecer soporte, apoyo y contención emocional durante el embarazo, parto y puerperio. Hablando desde un sentido más espiritual “…una doula es una mujer que acompaña desde el Amor y la Presencia, a otra mujer en el Camino de la Maternidad. Una doula es aquella mujer que, desde su conexión directa con su esencia femenina, acompaña a la mujer a re-encontrar su Poder y su Intuición para ser la madre que sólo ella Es”  tal como lo dice Erika Irusta, una bella doula española.

 Antiguamente, los conocimientos acerca de la concepción, embarazo, parto y puerperio se transmitían básicamente entre abuelas, madres e hijas, u otras mujeres de la familia o de la misma comunidad.  Había un buen cordón de contención o de apoyo otorgado por la tribu.

En la sociedad actual, las redes de apoyo entre mujeres se han perdido en gran medida. Muchas veces, a los padres de hoy nos toca enfrentar solos las distintas etapas de la p/maternidad. La importancia que se le da hoy en día al desarrollo profesional o laboral de los individuos, muchas veces provoca que perdamos contacto más íntimo con nuestra familia o amigos más cercanos, debido al poco tiempo que nos dejan los compromisos laborales. En general, hoy en día las mujeres enfrentamos la maternidad en soledad y sin referentes cercanos que den respuesta a nuestros sentimientos y emociones más profundas. Además,  la senda que uno inicia cuando se despierta deseo materno es bastante más dificultosa cuando se camina dentro de una sociedad en que la maternidad está bastante subvalorada y superficializada. Muchas de las veces, los únicos referentes que tenemos las mujeres son las famosas revistas especializadas, en las que normalmente se suele ofrecer una imagen idílica e infantilizadas de las embarazadas y puérperas, dejando de lado la profundidad y el relieve que representan esta importante etapas en la vida. 

Los sentimientos que afloran durante el embarazo, durante el parto o durante el postparto son de una gama inmensa, que pueden recorrer grandes distancias entre una emoción y otra en tiempos muy cortos.  Nuestra falta de información y la desconexión en la que vivimos, hace que los trances que deberían ser normales y muy felices, muchas veces se tornen espinosos y nos den la impresión equívoca de  que ninguna otra mujer antes sintió algo parecido, acentuando nuestra angustia.


Las doulas emergen hacia una superficie que hoy en día las necesita, para mi gusto, fundamentalmente. Retoman desde la sencillez la casi extinta red de apoyo entre mujeres, y remarcan la etapa de la maternidad como crisis vital en la vida de una mujer con la importancia, espacio y posición que le corresponde. La doula acompaña y sirve desde el corazón, desde el amor, como una gran amiga que entiende y apoya las decisiones sobre todo de la madre en su ser mujer, comprendiendo que la sabiduría se encuentra dentro de ella, y en su labor ayuda a que esa sabiduría emerja desde y hacia el corazón de la madre.  Una doula no asiste, ni atiende un parto, el trabajo de la doula se avoca en la contención y apoyo emocional a la madre, la guía para que encuentre la confianza en su poder femenino que la lleve hacia su poder materno.

El ser madre, para mi, es todo un proceso mágico, milagroso, es algo así como un momento místico.  Sin embargo, las mujeres hoy en día, no procesamos de la mejor manera estos momentos íntimos y preciosos.  Ya sea por nuestra soledad, nuestra baja autoestima, nuestra falta de confianza en nuestra esencia femenina, reaccionamos con mucho temor a todos los cambios, y sobretodo al cambio que implica convertirse en madre.  Entonces, creo que es muy importante contar con la ayuda de una mano amiga, de tu red de apoyo, y en este punto la doula puede cumplir un rol importante de acompañamiento que te ayude a redescubrir tus potencialidades, y a vivir los momentos con la intensidad que se merecen, a concientizar tus dolores o miedos para así recobrar el camino a casa, a su ser esencial y descubrir las bondades del crecimiento a través de la maternidad.  Una doula puede estar ahí incluso desde la preconcepción, ayudándote y escuchándote durante el embarazo, alentándote durante el parto, dando algunos consejos durante la lactancia, apoyándote durante los quiebres emocionales, riendo y soñando con las alegrías que comienzas a sentir.  Incluso las doulas apoyan durante las pérdidas perinatales.  Eso por decir algunos ejemplos. 

Una doula es algo así como una gran amiga, es por ello que entre la madre y su doula debe crearse una relación de confianza y de bonita amistad, aspectos importantes para tu reconexión interna.  El servicio de una doula puede ser muy amplio, por lo que su trabajo es altamente valioso y es necesario crear conciencia del importante rol que puede jugar su trabajo en nuestra sociedad actual, ya que es esencial la tranquilidad y confianza de una madre en si misma para traer al mundo y criar hijos más felices y sanos de una forma conciente.  Volviendo a citar a Erika:   “…siento que nuestra labor y su remuneración ayuda a crear conciencia de valor al servicio que desempeñamos. A mi parecer contar con una doula no es un lujo sino una necesidad. Siento que es una inversión en una misma, en una familia.”

Cuando tuve a mi segundo hijo descubrí la labor de estas mujeres, su labor milagrosa y de lo bien que me habrían hecho en los procesos de mi vida.  Sin embargo,  siento que fue desde mucho antes, desde que nació mi deseo materno, cuando yo inconcientemente descubrí lo que hoy ha tomado en mi una forma clara, poderosa y conciente : esta, mi profunda vocación.