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| Ilustración de Jazmín Varela |
Hace unos meses atrás, justo
después de haber iniciado el año escolar de mi hijo que está en primero básico,
escribí un post muy desde mis entrañas,
en donde expuse mucha parte de mi rabia y frustración por enfrentarme a
un sistema escolar que sigo considerando errado, mal planteado y poco ajustado a nuestras necesidades como
humanos. Dicho escrito (que lo pueden
leer aquí) tuvo muchísimas visitas y muchísimos comentarios que me hicieron
reflexionar y darme cuenta de que existe una enorme cantidad de mamás, papás y
familias que sienten rotundamente la misma rabia e impotencia frente al sistema
escolar que impera en nuestras sociedades.
Y con esto, también hay muchas familias en búsqueda de nuevas formas de
educar, y que sobre todo por temas de condicionamientos culturales, son
difíciles de encontrar. Yo misma me enfrento
día a día con mis propias estructuras y paradigmas internos acerca de la
educación, y es que hasta hace poco no tenía más propuestas que la misma forma
cómo a mi me educaron. Me encuentro
muchas veces diciendo cosas que me dijeron a mi cuando aprendí a escribir! Ay! no!
y eso fue hace treinta años!! Creo que romper con esa estructura interna es el
primer paso para buscar nuevas formas.
De los comentarios que me llegaron, todos ellos muy potentes y
enriquecedores, me gustaría compartir con ustedes uno que me hizo reflexionar
esto acerca de las estructuras. El
comentario es de Mónica Salazar del conocido blog www.familialibre.com, a quien tengo el
gusto de conocer en persona y por supuesto de quien he aprendido mucho acerca
de educación y crianza gracias a sus escritos y con su ejemplo (ella viaja con
su hijo educándolo ella mismo!) Comparto a continuación:
Mónica: Ay qué duro!! Y qué sincera contigo misma. Yo creo que la escuela es una elección. Realmente
no conozco a nadie para quien la escuela no sea en el fondo una elección (y
seguro existen esas personas, pero yo no las conozco). Para ti, la escuela es una elección? Y claro, estás en todo
tu derecho de elegirla, si te apetece. Para mí es como comerse algo feo y
amargo, sabiendo que te dará dolor de estómago...a mí no me da el carácter para
lidiar con la escuela.
Esta fue mi respuesta:
“La verdad
cuando escribí el post no creí que fuera a sonar tan crudo! Fueron
palabras viscerales de lo que sentía en ese momento: Manuel lleva 2o días en el
colegio haciendo su primer grado y ya tiene "prontuario". Es más, me temo que pronto me pidan informes psicológicos,
psiquiátricos y todos los trámites de rigor que imponen en esta
"educación". Y no espero esto con cara de vaquita al matadero,
no! Aquí lo primero que pienso es que la que está equivocada en esto soy
meramente yo, pues estoy pidiendo peras a un olmo rancio, viejo y cansado, que
de hecho ya murió hace tiempo y se empeña en penar a nuestros hijos. Sé que no
cambiará de aquí a mañana, y que yo tampoco puedo cambiar tan rápido, aunque lo
necesite mi hijo de forma inmediata. Impotencia. Sé que es probable que vengan más y más
páginas de prontuario y diálogos sordos con profesores alienados, que responden
también a la violencia con que a ellos les trata el sistema de igual forma que
a los niños. Nuevamente impotencia.
También creo como
tú que la escuela es una elección. La
tradición que traemos nos presenta la escolarización como un aspecto “normal”
más en la vida de un ser humano que viene a este mundo y se remite a cumplir
las normas impuestas, a seguir los caminos que están trazados. No se presenta
en ningún lugar como una “opción”. Pero
sí! Es necesario darse cuenta de que es una elección! y que obviamente eres
partícipe de ella a favor o en contra. Es necesario percatarse de la
responsabilidad que tienes en la educación de tus hijos y que esto no significa
buscar un bonito, prestigioso y gran colegio para ir y depositar a tus hijos y esta
responsabilidad en personas que apenas conoces.
Personas que tienen de seguro ideas tangencialmente distintas a las
tuyas acerca de lo que verdaderamente quieres entregar a tus hijos. Y se me viene
de golpe la imagen de mi misma, y de todos los paradigmas insertos en mí, y la
necesidad de romperlos! pero cómo?! Si la escuela siempre fue LA opción de todos,
de mis padres, de los padres de mis amigos y de los padres de medio mundo. Como
lo educo yo si yo no soy una escuela yo misma? (aquí mi autoestima mermada por
el sistema, y la idea instaurada como un edificio inmenso, indestructible)
Y en esa postura me encuentro, sintiendo como que no tengo otra opción
(idea que es también otro edificio), pero a la vez sabiendo que hay caminos y
que solo yo puedo seguirlos y sobretodo abrirlos. Es necesario
romper el cemento de tanto edificio que nos estructura y nos pavimenta el alma,
la mente. No quiero que mi hijo tenga un
alma pavimentada también.
Como te
comenté en algún tiempo, esto de la llegada de la conciencia en la crianza a mi
vida, esa que ha roto todas las ideas de piedra y preconcebidas ha sido todo un
reto! El ir caminando y descubriendo otras formas de vivir, formas que me
gustan y me hacen sentir bien, también ha sido una revelación y un
renacimiento. Creo que el tema de la escuela es el siguiente camino que
tengo que abrir en mi misma, con toda la violencia y energía necesaria para
romper con todos los miedos y angustias, pero también con la seguridad y la
sensación de estar haciendo bien las cosas, o al menos haciendo lo que me
parece a mí que tengo que hacer. Pero me cuesta tanto!! Eso de mirarme a mí
misma, mirar mi entorno y ver el mundo desde otra perspectiva. A veces es bien difícil limpiar el entorno,
sobre todo cuando hay tanto que tirar a la basura… qué difícil. Pero en esa estamos, tratando de repensar y replantear la
educación de mis hijos”

